martes, 10 de mayo de 2011

¡¡¡¡¡¡NO ME GUSTA EL DIA DE LAS MADRES!!!!!!!

El día sábado se realizo en tu colegio la celebración del día de las madres, así que te levante temprano y después de terminar el coser el cinto rojo que tenias que llevar en la cintura te aliste lo más rápido posible y cuando tú intuiste que ya íbamos a salir vino la pregunta de ley: ¿mamá a donde vamos? Fui sincera y te respondí: vamos al colegio, tú carita cambio y tú empezaste a decir: no quiero ir al colegio, por favor mamá, por favor mamá. Te dije que no ibas al colegio a estudiar sino que iba a ser la celebración del día de la madre y tú me replicaste: ¡¡¡no quiero ir a celebración del día de las madres!!! No quiero ir, ¿por qué? (te pregunte) hay ruido, hay mucho ruido y el ruido no me gusta, el ruido me duele, me duele mucho.

Entonces recurrí a mi vieja estrategia, Mika mira vamos a ir y te doy un chocolate y un chupetín (lollipops), no quiero chupetín, no quiero chocolate (me respondiste). Me dejaste sin piso porque son dos cosas que usualmente te convencen de hacer cosas muy fácilmente. Así que no tuve más remedio que mostrarte una “morocha” una galleta con chocolate la que literalmente “te quita el sueño”. Me miraste y me dijiste: no quiero chocolate, no quiero chupetín, no quiero morocha, guarda guarda en el repostero.
Me quede sin argumentos, sin nada que decir, pero seguí vistiéndote y como ya era tarde decidí que de acuerdo a las indicaciones primero iba a dejarte a ti y después de media hora yo podía volver al colegio.
Hacia el paradero para tomar un taxi debemos caminar aproximadamente 4 cuadras y durante ese tiempo me comenzaste a decir ¿vamos a casa de una amiga?.... Mamá ¿vamos a casa de una amiga? Intuí que era tu forma de decirme mamá no quiero ir al colegio, quiero ir a la casa de una amiga o a cualquier otro lado. Y seguiste intentando cambiar el camino ¿vamos a la casa de la amiga? ¿Cómo se llama la amiga?.
Pero tú entendiste muy bien que a pesar de tus pedidos seguimos hacia el colegio. Tomamos un taxi, para llegar lo más rápido posible, ni siquiera pregunte el costo (que es usual en mi país porque el precio se rige por la oferta y la demanda y no por taxímetro o por una tarifa pre-establecida). Le pedí al taxista que me dejará media cuadra antes del cole, eso me permitiría hablar contigo antes de ingresar al colegio. Pero apenas bajaste y a pesar que la celebración no era en el mismo colegio te diste cuenta a donde íbamos, no no quiero ensayos, no quiero ir…. mucho ruido mamá por favor, pero esta vez tu pedido era más sentido. Llegamos y allí empezaron con mayor fuerza tus pedidos: no quiero entrar, no me gustan los ensayos, no me gusta el día de la madre, esto último a voz en cuello. Tu gritabas y junto a nosotros pasaban varios padres algunos tenían mirada de comprensión, otros trataban de ignorar la situación y uno que otro ponían cara de ¡¡¡que le pasa a esa niña!!!, nos demoramos más de lo previsto, y decidí volver a casa, para regresar contigo media hora después. Ya en casa, por primera vez en mi vida no supe que hacer, llame a tu psicopedagoga pero desafortunadamente no la pude ubicar, me cuestione mucho sobre que era lo mejor para ti, es cierto no era la primera vez que ocurría esto, pero esta vez era emocionalmente más complicado porque tú me lo decías con palabras que no querías ir. Junto a un argumento bastante sólido: el ruido me molesta, me duele.

Finalmente decidí volver, pensé que no era bueno retroceder, por todo aquello que hemos ganado sobre este tema estos últimos años, pero a diferencia del primer viaje hacia el colegio no dije nada, por momentos traías el tema pero yo simplemente te cambiaba de conversación, se hizo más fácil llegar, porque la tía Silvia vino a nuestro encuentro y el subir a su carro y que ver a Danielita disipó por algunos minutos tus preocupaciones.
Cuando llegamos nuevamente al colegio empezaste a decirme que no querías entrar pero que vieras algunos niños permitió que entráramos al lugar algunos metros más que la primera vez, cuando llegamos al patio principal me pediste que te cargara y te aferraste a mi y me presionabas tanto que hasta me causabas dolor mientras me decías: no quiero ruido, no me gusta me duele. Te pedí: Mika por favor tienes que ser fuerte y me respondiste: no quieres ser fuerte, no quieres. Poco a poco me fui acercando más al lugar donde se llevaba a cabo la actuación, en ese momento tu psicopedagoga me devolvió la llamada, pero por más intentos que hice no pude alcanzar mi celular para responder. Cuando finalmente llegue a el (mi celular) este ya había dejado de sonar. Y por más que marque el número de la psicopedagoga, el teléfono daba señal de apagado por lo que asumí que ella nuevamente había entrado a terapia.

A medio camino nos encontramos con tus compañeritos de salón y eso permitió que al menos quisieras bajar de mis brazos, nos paramos un rato y a los minutos seguimos el camino hacia el estrado, cerca de él un padre de familia muy cortés me cedió su asiento y nos pusimos a ver el espectáculo después de aproximadamente 10 minutos llegaron los bocaditos y eso te despabilo por completo. Desde ese momento la espera fue más fácil ibas de un lado a otro (sobretodo acercándote a los niños más pequeños o buscando entre las plantas algún insecto). Inclusive te diste el lujo de pedirme tu morocha, la galleta que inicialmente habías rechazado como premio para venir al evento.

Hasta que después de media hora toco el número de los niños de 5 años y tu subiste al escenario sin mayor problema, algunos momentos te tapaste el oído con una de tus manos, ya que con la otra no dejabas de realizar la coreografía establecida, pero fueron más los momentos que toleraste el ruido que aquellos momentos que no lo toleraste.
Apenas termino el número te acercaste a mi y me dijiste mamá ya nos vamos, asentí y salimos del cole, como premio a lo fuerte y valiente que habías sido te lleve a un acuario para ver peces, esto definitivamente es una actividad que te encanta.


De regreso a casa me encontré con tu psicopedagoga (tenemos la suerte que el centro de terapias esta a tres cuadras de la casa) y le conté lo sucedido y ella me volvió a incidir en la necesidad de anticipar con más tiempo, de enfocarnos sobretodo en los bocaditos (que al parecer habían sido el gran reforzador) y definitivamente confirmo la necesidad de ir a eventos como este y de seguir trabajando la integración sensorial con el terapista ocupacional.

Ya en casa y un poco más descansadas, te pusiste a pintar por iniciativa propia una tarjeta para mamá….. que dejarás registro de un ¡FELIZ DIA MAMA! fue mi mejor reforzador y mi incentivo más grande para no claudicar en este batalla. Y un post data de: AYUDA A TODOS GRACIAS un mensaje un poco sublimizar que aún trato de descifrar



9 comentarios:

Andrea dijo...

todo es parte de la integración social, Romina no me dice "no quiero ir.. me duele..etc.." pero su comportamiento me lo dice todo, igualmente aprendi que no todo se puede anticipar, y que no podemos pedirle al mundo que guarde silencio no?. Ayer por ejemplo tuvimos que ir juntas a buscar a April a una actividad en el colegio, ya eran las 19.30, en contra que además del ruido Romina odia la noche. Cuando entramos claro que se tapó los oídos y le costó un poco entrar.. pero el resultado final fue positivo, solamente se tapó los oidos. Una vez un niño con asperger ya adulto, me dijo que SI,EFECTIVAMENTE LOS RUIDOS HACEN QUE LES DUELAN LOS OIDOS, por la hipersensibilidad... pero hay que aprender a vivir con ella.
Que bueno que pudieron que sudor pasar ese momento y que el resultado sea siempre en positivo..

;)

Programa de Desarrollo Psicosocial dijo...

Ay Rosio a mi tampoco me gustan cuando veo que la pasan mal. Trabaje en un colegio.Se tiene que realizar un trabajo de proceso, nosotros les preparabamos todo el año para este tipo de actividades. Se tiene que hacer si queremos que se integren o incluyan, pero exponerlos sin trabajo previo no estoy de acuerdo. Además en estas situaciones las maestras estan estresadísimas y muy ocupadas y pueden descuidar las necesidades de los niños.Para algunos no es funcional este tipo de actividades.
Un beso a Mika y felicidades para vos.Carmen

Graciela dijo...

Por aquí, en algunas escuelas, ya no se festeja el día de la madre, el padre. El por qué? muchos niños no cuentan con alguno de los dos.

Rosi, esas fiestas llenas de ruidos que hasta un adulto aturden, muchas veces los niños no quieren participar. Me parece que deberían replantearse en el sistema educativo.

Sé que Mika debe adaptarse a los ruidos, haces lo mejor que puedes, besitos tesoros :)

Marina dijo...

Rosio, a mi una de las terapeutas me dijo que el hecho de que lo puedan decir ya es mucho. Constantino se parece mucho a Mika con los ruidos, y se tapa los oídos y también me dice, y q lo pueda poner en palabras es muy bueno.
Más allá de eso, me encantó el final y el refuerzo positivo, la manera de decir "mamá seguí que yo respondo". Besotes!

Rosio dijo...

Andrea:
Si lo hago por el aspecto social y porque poco a poco deben acostumbrarse a ellos pero de todas maneras me duele que a ella le duela.
Cariños,
Rosio

Rosio dijo...

Carmen:
Si estoy conciente de quie la próxima vez la debo preparar, lo que pasa que en el anterior colegio ya se habia acostumbrado, creo que se combino con que el lugar también era nuevo para ella.
Cariños,
Rosio

Rosio dijo...

Graciela:
Si ese tema muy complicado cuando uno de los dos no están, pero dudo que en Perú dejen de celebrarse porque es una celebración muy arraiga más aún ahora que los medios de comunicación lo incentivan por el tema comercial.
Cariños,
Rosio

Rosio dijo...

Marina:
Sé que es una gran cosa que ella me lo diga, eso me hace pensar que estrategias debo implementar en caso como estos. Debo confesar que no me ponia a pensar antes porque no decia nada y solo gritaba.
Cariños,
Rosio

Cristina dijo...

Rosio,yo pienso como Marina,és mucho,muchísimo,que ella lo pueda expresar y contarte lo que siente,lo que le molesta,lo que le aturde...lo demás,ya vendrá poco a poco.Un besote¡