martes, 11 de octubre de 2011

MAMA MIL OFICIOS



Estoy sobrepasada por todas las cosas que tengo que hacer, a veces es tan difícil sobrellevar tantos roles juntas que a veces pienso que ninguno lo hago como realmente me gustaría hacerlo. Quisiera tener solo dos roles pero me complicaría la vida si tendría que elegir por uno o al menos por dos de ellos.

Claro que ser madre seria el primero que elegiría y el que nunca descartaría porque en estos cortos cinco años (casi seis) me ha hecho intensa e inmensamente feliz.

El ser “pareja” tampoco, al menos no de mi marido porque el que llevemos juntos más de 18 años es más mérito suyo que mío. Además valgan verdades me da el equilibrio emocional que necesito para seguir adelante y porque además me ha demostrado su amor incondicional posponiendo sus intereses por los míos.

Ser amiga tampoco, tengo varias algunas lejanas en distancia pero muy cercanas a mi corazón a las que por esta vorágine he dejado de escribir o de comunicarme pero a pesar de ello el cariño esta presente.

Y mis actuales “amigas” a las que el “autismo” trajo consigo y a las cuales quiero y admiro. A las que no dejo de llamar diariamente porque me importa mucho saber como están o como están sus hijos, como les fue con la nueva terapia o en el nuevo colegio, como va el manejo de esa conducta inadecuada que aún nos da dolor de cabeza, para comunicarles como van los avances en el nuevo proyecto que tenemos (AFPAC) o simplemente para conversar.

Mi rol profesional, muchas veces he pensado que me gustaría tener la suerte de no tener que trabajar para dedicarme de lleno a mis otros roles, pero creo que dejar de trabajar, de desarrollarme en algo por lo que he peleado y literalmente me he quemado las pestañas con el tiempo me causaría una gran depresión.

Además creo que es una de las cosas que me da mayor seguridad, el hecho de no depender económicamente de nadie, de sentir que mi hija tiene las terapias que consideramos esenciales y que pueda acceder a una educación de calidad (y que para ninguno de ellos recibimos ni un céntimo del estado), sin dejar de reconocer que el que yo haga escalado profesionalmente ha sido gracias al apoyo de mi marido que como dije anteriormente a pospuesto sus intereses a los míos. Esto ha hecho (y seguramente pasa igual en muchos otros hogares) que el ingreso que proviene de ambos lados (el mío y el de mi marido) sean necesarios e imprescindibles. Además de ello mi trabajo y el puesto que ocupo se ha tornado súper exigente y no es necesariamente por el puesto sino porque atravesamos una coyuntura complicada que nos a llevado a realizar una reingeniería de la organización, a replantear los objetivos estratégicos, a solucionar problemas, a definir mejoras en los procesos y por ende a que tanto los gerentes como los jefes tengamos metas que cumplir en donde debo (y a veces no puedo) poner todo mi esfuerzo y concentración.

También esta mi rol de jefe pero no desde el punto de vista de planificar, ejecutar o dirigir, sino de aquel donde debo formar, enseñar y conducir, y en este caso es donde menos tiempo me doy y esto también me pone mal porque veo a los chicos que tengo bajo mi responsabilidad con muchas ganas de aprender.


El de profesora y el de terapeuta de mi hija, pero si bien estos roles los ejecutaba antes con mucha constancia (aunque aún queda el término dedicación) ya no lo hago con la frecuencia planeada, físicamente me siento cansada y el no hacerlo suma al cansancio la frustración.

También esta el de abogada, estos últimos meses (ya les contaré en otra entrada) he tenido que ejercer este rol para defender los derechos de Mika para que como cualquier otro niño acceda a una educación de calidad. He tenido que estudiar todo lo que corresponde a legislación sobre educación regular e inclusiva para que sus derechos esenciales no sean vulnerados y LO HEMOS CONSEGUIDO (aquí también incluyo a mi marido). Pero me hubiera gustado no tener que gastar energía, tiempo y emociones contenidas en situaciones como esta, pero ni modo en este país como dice el dicho: "si quieres celeste que te cueste".

Y por último esta el de ama de casa...... ese si lo descartaría por completo pero valgan verdades tengo que hacerlo me guste o no, si bien es cierto tengo una persona que me ayuda 1 o dos veces por semana, siempre hay algo que hacer: camas por tender, platos por lavar, ropa por planchar, comida por preparar, en fin múltiples actividades que como en este momento me esperan por hacer..........

5 comentarios:

Graciela dijo...

Rosio, siento que eso me pasaba cuando mis hijas eran pequeñas.
Mamá terapeuta de la menor, trabajo fuera de la casa (no me gusta depender de nadie, desgraciadamente quedé fuera del sistema), trabajo dentro de la casa: no tuve chicas que me ayudaran con la limpieza, sí colaborando durante mi ausencia por el trabajo.

Seguro aportas lo mejor de vos en todos los campos, no te hagas problemas :) lo verdaderamente bello?! haber encontrado a ese hombre que te contiene, por supuesto haber tenido a nuestra Mika!

Les dejo besitos, sigan trabajando por los derechos de los hijos, algo que por ley lo tienen, en fin, arriba!

Rosio dijo...

Gra:
Muchas gracias por tus palabras, espero que el estar soprepasada pase pronto o al menos me acostumbre a el. Pero siempre pa´
delante.
Besos y muchas gracias por pasar.
Rosío

maria gloria dijo...

Asi como dice Graciela me pasaba a mi cuando mis hijos eran pequeños ahora a Dios gracias soy jubilada bancaria pero siempre una mujer, una mamá una abuela , una esposa cumple varias funciones a la vez, muchos besitos a las dos

Graciela dijo...

Súpermamiabu, eras bancaria! no lo sabía...qué trabajo madre mía!
Tengo los años de aportes, faltan 10 años para poder jubilarme jajaja
Comencé a los 9 años a trabajar -ahí no había aportes-, luego a los 17 comenzaron a hacérmelos.

Besos :))

Rosio dijo...

Maria Gloria:
Que bueno que hay esperanzas que de algún día descanse. Mira tu tampoco sabía que habias sido bancaria....definitivamente eso de manejar dinero si es de mucha responsabilidad.
Besitos para la florcita Jazmin
Cariños,
Rosío