lunes, 7 de octubre de 2013

ESTAMPIDA DE EMOCIONES

 
 
La historia de esta entrada comenzó hace algunos meses atrás. Cuando una tarde Mika me preguntó porque su amiga X no la había invitado a jugar a su casa, pero si le había invitado a su amiga Y.
Le dije que no siempre la podían invitar y por ello no se debía poner triste. Además a ella le habían invitado a sus casas sus amigos T y G. Pero mamá ellos son niños, yo quiero ir a jugar con mis amigas que son niñas.

Confieso que estuve a punto de invitar a alguna amiguita a mi casa, pero las cosas se pusieron color de hormiga en el trabajo y con los ajetreos del día a día esto se fue posponiendo. Ahora que lo pienso creo que no le puse el suficiente empuje para que las cosas se dieran.

Pero el empuje lo dio una amiguita de Mika cuando saliendo de la pijamada, le preguntó a mi marido si Mika podía ir a su casa, ese día no se pudieron poner de acuerdo en los horarios el papá de la niña y mi marido entonces definieron que mejor era que las mamás nos pusiéramos de acuerdo.
 
Nuevamente la rutina me atrapó y no pude llamarla, pero en una reunión de padres me acerqué a la mamá y convenimos en el día en que Mika iría a su casa. Claro que esta vez nosotros (hablo de mi marido y de mi) no iríamos con ella. Ellos se comprometieron a recogerla del colegio, luego ella almorzaría en su casa, después jugarían y yo pasaría a recogerla a las 6.00 pm.
 
Esa noche llegué a casa y le conté a Mika. nunca voy a olvidar su cara de felicidad. Esa semana se pasó contando los días. Hasta que el día llegó, como nunca se levantó de la cama sin necesidad de insistirle (como diariamente lo hacemos). Confieso que esa tarde no podía dejar de pensar como se estaba comportando Mika, tenía cierto temor en que las cosas  no culminarán bien. Pero me tranquilizaba mucho saber como era la mamá de la amiguita de Mika y estaba segura que manejaría bien el tema conductual.
 
Llegué a recogerla al condominio a las 6.00 pm y tarde unos 15 minutos en dar con el edificio, porque confié en mi memoria y no llevé la dirección exacta después de algunas llamadas por teléfono di con la casa. Me abrió el papá de la amiguita de Mika y subimos hacia el tercer piso. La mamá de la amiguita de Mika me dijo que todo había bien, que habían almorzado, después habían hecho la tarea de cole y finalmente habían jugado juntas toda la tarde. Y en ese momento estaban jugando en el cuarto de su hija. Me extraño que no hicieran bulla pero no quise darle mayor importancia. A los minutos se acercó la hermanita mayor y le preguntó a su mamá si las niñas se habían escondido, la mamá les dijo que seguramente que si, ella preguntó: las puedo buscar y finalmente la mamá replicó: no dejalás seguro están escondidas debajo de la cama.
 
Después de estar conversando casi media hora decidimos ir a buscarlas. No estaban en el cuarto, ni en el resto de la casa. Buscamos muchas veces y en toda la casa y no las encontramos, la hermanita se empezó a poner nerviosa y dijo que las iba a ir a buscar a los jardines del condominio, a los 5 minutos regresó al borde de la lágrimas. Yo no lo podía creer, por un lado me tranquilizaba porque sabía que la amiguita de Mika es una niña super madura, pero mi mayor temor era que una de las puertas del condominio estaba abierta, yo imaginaba que Mika podía haber visto un perro y había decidido seguirlo y que su amiguita había ido tras ella.
 
Pero estaba desconcertada, no lo podía creer, pensaba que en cualquier momento alguien me iba a decir: esto es solo una joda de Tinelli. Pero la lágrimas de la hermanita y el desconcierto y la preocupación de los papás se decían, esto no es una joda esto esta sucediendo y las niñas no están.
 
Después de casi 20 minutos de tener el corazón fuera del cuerpo escuché un grito de la hermanita mayor: Las voy a matar y después la risa explosiva de Mika y de su amiguita. En ese momento recién mi corazón volvió a su lugar, ambas estaban escondidas debajo de una pequeña escalera que lleva hacia la azotea del edificio. El papá y la hermanita habían subido varias veces pero ellas hicieron silencio absoluto y por ello no fueron detectadas. Después nos contaron que cuando alguien se acercaba trataban de no hacer nada de bulla.
 
Ya cuando nos tranquilizamos nos contaron que salieron de la casa a hurtadillas, cuando el papá  me fue a abrir  y bajo al primer piso, ellas aprovechando que la mamá estaba de espaldas salieron de la casa y subieron al quinto piso. Y estuvieron allí quietecitas casi 50 minutos. No me molesté en lo absoluto, pero por supuesto que me asusté. Pero el sustazo me sirvió para darme cuenta de los avances de Mika, antes era imposible que jugará a las escondidas porque ella misma se levantaba y decía: aquí estoy.
 
Claro que aprovechamos para decirles que no debíeron esconderse porque nos preocuparon mucho. Y sobre todo para recordarles que no pueden salir solas porque hay gente que les puede hacer daño.
 
Después tomamos un lonche y las niñas quisieron seguir jugando. Algo que me emocionó mucho fue lo que me dijo la amiguita de Mika cuando nos despedíamos: Señora por favor quiero que Mika venga a jugar a mi casa con más frecuencia.
 
La verdad que yo estoy muy contenta con los niños del salón de Mika, la acogen, la respetan y la ayudan. Todavía hay un niño con el cual no tiene una relación adecuada, este es un tema pendiente que tendremos que enfrentarlo en corto plazo.   

2 comentarios:

Graciela de Palomas dijo...

Pícaras :)
Imagino el susto Rosi, a la vez Mika aprendió que se puede esconder por un tiempo y no salir a decir ¡aquí estoy yo!
Abrazos

Rosio dijo...

Ah Gra, un sustazo. Hasta ahora no me lo creo, siempre estamos pendiente de ella para que no suceda este tipo de cosas, pero bueno sabemos que no siempre vamos a tener las cosas bajo control y es necesario que ella se aprenda a cuidar.
Como crecen los muchachos.
Cariños