miércoles, 27 de julio de 2011

VIAJE A TARMA - 1ER DIA

El viaje llegó a su fin y aunque corto ha sido inolvidable. Nuestra primera ciudad de destino fue Tarma una pequeña ciudad enclavada en la sierra central, cuya actividad principal es la agricultura (siembran todo tipo de hortalizas, papa, maíz y sobretodo flores), se encuentra aproximadamente a 6 horas de Lima en autobús. Pero la principal complicación no fue la distancia ni siquiera el frío; es que para llegar a ese lugar primero hay que ascender desde el nivel del mar hasta los 4818 metros de altura para posteriormente volver a descender hasta los 3080 sobre el nivel del mar (que es la altura donde se encuentra Tarma. El ascenso a zonas tan altas trae como consecuencia el denominado “mal de altura” y es aquello que más temíamos con respecto a ti hija, que el viaje te afectará y que te pusieras mal de salud.

Así que con ese temor a cuestas partimos de Lima, te abrigamos súper bien y preferimos no darte nada de comida porque uno de los mayores problemas del mal del altura son los vómitos y un estomago lleno de comida no es bueno para esas lides. El viaje resultó mejor de lo esperado ya que el tramo más crítico (entre los 3500 y 4818 msnm) te quedaste dormida e inclusive con ropa súper liviana porque unas horas antes y debido al exagerado abrigo que te pusimos nos pediste que te quitáramos algunas prendas.

Llegamos sin novedad y aproximadamente a las 4 de la tarde (habíamos partido de Lima a las 8.30 am) nos recibieron en el hospedaje, una linda hacienda que tiene más de 300 años de antigüedad. Allí además de Bruno (el administrador) nos recibieron tres perfectos anfitriones: Ramón, Grecia y Rolf; tres perros que iluminaron tu mirada y nos hicieron confirmar que mejor sitio que este no hubiéramos podido elegir.

Una linda coincidencia fue que la habitación que nos asignaron tenía tu segundo nombre (Kantu) pero en idioma quechua (Cantuta) y justamente un cuadro de esa flor adornaba nuestro cuarto.
Una vez que dejamos las cosas en la habitación, fuimos a hacer un reconocimiento al establo, claro que una vez allí te quisiste quedar pero el frío y el hambre que tanto yo como papá sentíamos, hizo que te lleváramos al comedor.

Allí comenzó nuestro pequeño problema que fue en aumento con los días (nada insalvable pero que nos hizo desplegar toda nuestra artillería de estrategias) y fue la comida. Hace mucho tiempo (casi 8 meses) hemos dejado la dieta sin gluten y sin caseína pero aún no hemos podido lograr: que comas algunas verduras y frutas consecuencia de tu sensibilidad bucal, ya que aún no puedes tolerar sus texturas. Pero justamente estas primaban en las comidas: zanahorias, espinacas, alcachofas y otras verduras que se siembran en la hacienda y que teníamos que degustar como entrada, sopa, segundo y hasta postre.

Una vez que culminamos de cenar nos comunicaron que las actividades comenzaban al día con el ordeño de la vaca a las 7.30 de la mañana.

Cuando ya nos dirigíamos a la habitación (para buena suerte tuya y mala para nosotros) nos cruzamos con varios gatos y a los que tuvimos que perseguir a insistencia tuya por más de media hora……………………Continuará






2 comentarios:

Mariela mamá de Genaro dijo...

¡Ay, qué ganas de viajar!! Me quedo esperando lo que sigue....Besos!!!

mariagloria dijo...

Rosio ya me imagino lo lindo que habrán pasado cuando viajamos al Chaco a Jazmin le encanta ver cuando ordeñan la vaca ,seguiré esperando la segunda parte, besitos